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Controlando el color de los plásticos

Cuando un consumidor va a una tienda, ya sea un supermercado para comprar comida o una tienda que vende accesorios de baño, la primera percepción de la calidad viene del color y la apariencia de ese producto...

En la gran película de 1967 "El Graduado", Benjamin Braddock (interpretado por Dustin Hoffman) un amigo de la familia le da un consejo, el Sr. McGuire (interpretado por Walter Brooke) en su fiesta de graduación. El Sr. McGuire comienza diciendo a Ben "Sólo quiero decir una palabra para usted, sólo una palabra". Después de asegurarse que Ben está preparado para escuchar el consejo que va a ofrecer, lo resume diciendo: "Plásticos". Un poco inseguro Ben replica: "Exactamente, ¿qué quieres decir?" Para esto, el Sr. McGuire dice, "Hay un gran futuro en los plásticos", sugiriendo que Ben siga sus pasos en el mundo de los plásticos. La historia ha demostrado lo proféticas que fueron esas palabras hace cuarenta y dos años. Los plásticos han revolucionado la forma en que vivimos.

Basta con echar un vistazo a su alrededor en un día común y verá cómo una parte integral de su mundo ha cambiado. Desde el tablero y los paneles de la puerta del coche que maneja, la botella de la salsa de tomate, la carcasa de su laptop, la cortina de la ducha en el baño, hasta el agua embotellada que usted saca de su refrigerador, los plásticos juegan un papel importante en nuestra vida cotidiana. Según el gigante químico BASF, el consumo de plásticos, alcanzó más de 250 millones de kilos en 2010. El consumo per cápita en los EE.UU. solamente fue de más de 150 kilos en 2010. Eso es
más de 150 kilos por cada hombre, mujer y niño en los Estados Unidos.

Compare esto con una tasa de consumo de 111 kilos en 2001; hemos sido testigos de un aumento impresionante del 36% por persona en tan sólo nueve años. Eso es casi medio kilo por día el consumo de plástico de una persona. Estos números son sorprendentes por decir lo menos.

Hasta el punto de consumo, toda una cadena de eventos ocurren en la mayoría de los consumidores que son ajenos a estos. Los pigmentos son fabricados, se producen resinas, aditivos son comprados y equipos de inyección y soplado han sido diseñados. Todo esto viene junto para producir la botella en la cual se vierte el detergente para lavar la ropa o la botella donde se bebe cerveza en un partido de fútbol profesional.

Controlando el color de los plásticos

A lo largo de todo este proceso, cada paso de la materia prima se controla con una serie de normas y balances conocidos como control de calidad. Esto abarca todos los pasos de la fabricación, resinas, pigmentos y aditivos, así como también el producto final. El producto de plástico final debe cumplir estrictamente con especificaciones antes de que pueda ser utilizado. No sólo es necesario que el producto cumpla con las especificaciones, tales como la resistencia al impacto, sino que también debe verse atractivo.

Cuando un consumidor va a una tienda, ya sea un supermercado para comprar comida o una tienda que vende accesorios de baño, la primera percepción de la calidad viene del color y la apariencia de ese producto. Si usted va a la farmacia a comprar una botella de plástico llena de ibuprofeno y las botellas están abolladas y descoloridas de una a otra, su percepción del producto en esos frascos va a ser de mala calidad. Sin darle demasiada importancia a su reacción inmediata será la de comprar otra marca o ir a
otra farmacia donde la marca de su elección parece consistente. Es como un reflejo involuntario de todos nosotros experimentarlo en un momento u otro. Si bien, en Konica Minolta no podemos ayudar con lo de las botellas abolladas, si podemos llevarlo a minimizar las inconsistencias de color de un frasco a otro.

Uno de los controles de calidad finales en la mayoría de productos manufacturados (plásticos, pinturas, textiles, material impreso, alimentos y cosméticos) es el control del color real del producto. No sólo es revisada la consistencia del color de la botella de detergente, sino también el detergente que va dentro de la botella se verifica también. De este modo, el fabricante minimiza la posibilidad de rechazo de los consumidores basado en la apariencia. Estos controles de color, mientras que son hechos visualmente, también pueden ser reforzados mediante la instrumentación. Konica Minolta
fabrica una línea completa de espectrofotómetros y colorímetros que se utilizan para controlar numéricamente color. Mantenemos una presencia muy fuerte en toda la comunidad de los plásticos. Esta instrumentación se utiliza para asegurar que una botella de plástico en un paquete de seis bebidas energéticas coincide con las otras cinco.

Los espectrofotómetros y colorímetros van acompañados de software o firmware, que permite al inspector del color, cuantificar numéricamente el producto final. Esto ayuda a minimizar la variabilidad en el producto final de un lote a otro debido a las diferencias en los ojos del observador humano, la iluminación en las que están siendo visualizadas las muestras y el ángulo en las que se evalúan.Los instrumentos ofrecen una objetiva, en lugar de una subjetiva aproximación a la evaluación del color de las muestras en cuestión, así sean pellets, chips inyectados, preformas o placas de vinilo.

Entonces, cuando los números de un color estándar se encuentran dentro de ciertas especificaciones usando el mismo modelo de instrumento de lote en lote, uno puede estar seguro de que el color y la consistencia se mantienen uniformes.

Fuente: http://sensing.konicaminolta.com.mx/

Más información sobre Konica-Minolta CM-5 en la página del producto

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